
EN LINEA
José Manuel Serrano
Moreno y su talón de Aquiles
¡Oh, Fabio!
Alos pregones les pasa lo que a los carteles, los hay de todo tipo: buenos, malos, carcas, modernitos, poéticos, prosaicos, pesados, ligeros, solemnes, informales, de teatro, de bar... Lo curioso es que ambos géneros perduran en Sevilla con la vitalidad propia del rabo de una lagartija. Es decir, se mueven cuando se supone que ya están muertos. En cualquier pueblo de España, los pregones de las fiestas consisten en una nativa/o de buen ver que se sube piripi a un escenario de la plaza mayor y lanza al aire un par de vivas a la santa patrona y a la madre que parió al respetable, mientras éste, el respetable, se pone morado de calimochos, cubatas o cualquier otro brebaje propio de vikingos con casco de plástico. Pero en Sevilla no. Aquí la gente se endominga y acude al pregón con garbo de pasodoble, como los antiguos cuando iban a misa de 12. La afición que tiene esta ciudad a la oratoria es digna de estudio. Somos el último pueblo que se emociona ante los florilegios de predicadores, conferenciantes, juglares de barrio y poetas de rimas trepidantes y fáciles. Esto lo debería recordar Juanma Moreno cuando, entre viaje y viaje a Madrid, quiera dar otra vuelta de tuerca identitaria a su discurso.
A los pregones de Semana Santa les pasa lo mismo que a la novela negra. Algunos son buenísimos, incluso excelsos, aunque la mayoría son mejorables, sobre todo los que tienen pretensiones literarias. No hay nada peor que un pregón con ínfulas poéticas cuando no se tiene el talento y el aliento necesarios. A los aspirantes a juglar-pregonero les recomendaría una cosa: que se lean antes de sentarse a escribir los versos de Luna llena en Semana Santa, de Luis Cernuda, y si no se ven con las fuerzas de llegar al 0,5% de su belleza, abandonen inmediatamente. Algunos lo consiguen. No me cabe la menor duda de que uno de ellos será el compañero Gonzalo Gragera, quien el viernes dará el pregón del Círculo Labradores. El pregón de Gragera, según ha dicho él mismo en una entrevista realizada por Cristina Cueto, va a ser una mirada literaria a una Semana Santa que, al igual que la parca de Manrique, nos iguala a todos. Seguro que le sale fenomenal, como dicen las niñas bien. Tiene la pluma, el talento y el conocimiento para hacerlo. Apuesto mi vieja Sony Sports 11 a que será uno de esos pregones para guardar y leer cuando el cuerpo lo pida. Y después está ese magnífico cartel de Javier Navarro que lo anuncia, un bodegón en el que podemos ver parte del universo grageriano: el Diario de Sevilla, un libro de El Paseo, el Ocnos de Cernuda, una vieja edición de Eugenio Noel, un escudo de Santa Marta, un micrófono de Canal Sury una estampa del Señor de la Sentencia... Mucha suerte Dom Gonzalo (y no es una errata).
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