
Monticello
Víctor J. Vázquez
Una pérdida de tiempo
Ahora que en Sevilla ha llovido como en una región atlántica del Norte y que acaba de pasar la festividad de San Patricio, patrón de la Isla Esmeralda pero que, por cierto, era escocés, reivindico para el introductor del catolicismo en Irlanda un paso y una salida procesional por Sevilla. Cierto que no me consta imaginería alguna en ninguna de nuestras iglesias locales, pero no será precisamente por falta de imagineros que la cosa quede en nada.
En nuestra ciudad siempre ha caído bien el santo y la nación que representa: la católica Irlanda, depositaria de valores tradicionales aunque, los tiempos cambian, hoy también bajo un “gobierno de progreso”. El tema cervecero no es ajeno a tal simpatía, de hecho Guinness, la famosa cerveza negra de Dublín, fue propietaria un tiempo de Cruzcampo, y siguen teniendo relación, pues actualmente ambas pertenecen al Grupo Heineken de Holanda.
Las fiestas del Día de San Patricio han tenido buena acogida en la ciudad. Tristemente cerrado aquel mítico pub irlandés de la calle Alemanes, el Flaherty, sus descendientes han corrido la misma suerte, O’Neills, tanto el de la calle Adriano como el de Viapol. Nos queda un bastión de los pubs irlandeses pintureros, The Merchant en calle Canalejas. También podemos disfrutar de una buena cerveza dublinesa en La Cervecería Internacional de la calle Gamazo. Santo feriante también, pues en no pocas casetas de nuestra Feria se consume Fino San Patricio de la jerezana bodegas Garvey.
Pero cerveceos y músicas folks aparte, vuelvo sobre la idea de sacar al santo patrón en andas. No entro en disputas históricas sobre la primacía del hoy celebre San Patricio sobre otros posibles precursores del cristianismo en la isla y la atribución a unos u otros de ciertos hechos. Ahí están Paladio o San Ciarán de Saigir. Fundamentales serán en sus atributos la casulla blanca y verde, aunque puede que cause el rechazo de algún palangana recalcitrante. Y el trébol símbolo de Irlanda, que él empleó para explicar el concepto de la Santísima Trinidad.
También es bastante afín a la imaginería española la cruz de San Andrés roja sobre fondo blanco que es la bandera de San Patricio, Y que presidiría uno de los tramos de la procesión. Por cierto que es patrón, curiosamente, del antiguo Reino de Murcia, ya que la reconquista de esa ciudad fue el día del santo de 1452, y en Andalucía, de la localidad granadina de Albuñol, donde apareció una imagen del obispo verde proveniente del naufragio de un barco.
No faltarían hermanos a tan simpática congregación, quizás bajo la presidencia honorifica (a modo de hermano mayor) de uno de nuestros irlandófilos más eximios, me refiero al escritor y traductor, Antonio Rivero Taravillo, conocedor de sus tradiciones y su lengua particular, el gaélico irlandés. El desfile sería llamativo, con los cofrades de verdes chaquetas, como si fuesen ganadores del Master de Augusta. Quizás el hermano mayor con una cadena sobre el pecho similar a la que portaban los caballeros de la Orden de San Patricio, orden caballeresca creada por Jorge III en 1783. Naturalmente procesionaría el 17 de marzo.
No nos olvidemos, por último, del prestigio en nuestra ciudad de los colegios de las Irlandesas, donde las discípulas de Mary Ward, inglesa por cierto, han enseñado a miles de niñas sevillanas, hoy niñas y niños, of course.
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