Las entrañables tradiciones de las abuelas andaluzas en el Domingo de Ramos

Dice el refrán que "Domingo de Ramos, quien no estrena no tiene manos"

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Las palmas son un imprescindible para lucir en el Domingo de Ramos.
Las palmas son un imprescindible para lucir en el Domingo de Ramos.

Jaén/El Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa en Andalucía, una de las festividades más esperadas y emotivas del calendario. Durante este día, las calles se llenan de fervor, pasos procesionales y olor a incienso. Sin embargo, hay un grupo de protagonistas que, sin portar un cirio ni vestir túnicas, juegan un papel esencial en la conservación de las costumbres más auténticas: las abuelas andaluzas. Su dedicación y apego a la tradición hacen de este día una jornada especial para toda la familia. A continuación, repasamos algunas de las costumbres más entrañables que ellas mantienen viva cada año.

Estrenar algo de ropa, una tradición inquebrantable

"Domingo de Ramos, quien no estrena no tiene manos". Este refrán popular es repetido año tras año por las abuelas andaluzas, que consideran que llevar una prenda nueva en este día es casi una obligación. Desde tiempos inmemoriales, este gesto simboliza la renovación y la llegada de la primavera, y para muchas familias, representa un momento especial de reunión en el que los nietos estrenan trajes elegantes elegidos con esmero por sus abuelas.

No importa si es un vestido nuevo, un par de zapatos o simplemente un pañuelo o un broche, lo importante es mantener viva la tradición. Para muchas abuelas, esta costumbre sigue siendo una forma de honrar el legado de sus antepasados y garantizar que la buena suerte las acompañe durante el resto del año.

La bendición de la palma o el ramo de olivo

Otro momento crucial del Domingo de Ramos es la bendición de las palmas y los ramos de olivo. Desde bien temprano, muchas abuelas acuden a la iglesia con sus ramos cuidadosamente seleccionados, algunos de ellos adornados con lazos y cintas de colores. Esta ceremonia representa la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y es un acto de fe que ellas transmiten a sus hijos y nietos.

Después de la misa, las palmas y los ramos bendecidos son llevados a casa y colocados en un lugar especial, como detrás de la puerta o en el balcón. Muchas abuelas creen que esta costumbre protege el hogar y atrae la paz y la prosperidad durante el resto del año.

El arte de preparar la comida especial del Domingo de Ramos

Si hay algo que no puede faltar en un Domingo de Ramos andaluz es una buena mesa llena de platos tradicionales. Las abuelas, guardianas de la gastronomía familiar, se encargan de preparar recetas que han pasado de generación en generación.

Entre los platos más típicos se encuentran el potaje de vigilia, elaborado con garbanzos y bacalao; el bacalao con tomate, un clásico de la cocina andaluza en Cuaresma; y, por supuesto, los dulces tradicionales como las torrijas, elaboradas con pan, leche, miel y canela.

Para muchas familias, el Domingo de Ramos es una oportunidad para reunirse en torno a la mesa y compartir estas delicias caseras. Es en este momento cuando las abuelas transmiten sus secretos culinarios y anécdotas, asegurando que estas recetas nunca se pierdan en el tiempo.

Arreglar a los nietos para la procesión

Uno de los momentos más entrañables del día es vestir a los más pequeños para que acudan a la procesión con la mejor presencia posible. Las abuelas se encargan de que sus nietos luzcan impecables, ya sea con trajes de gala, vestidos con puntillas o conjuntos elegantes, muchas veces adquiridos con semanas de antelación para la ocasión.

Más allá de la estética, este ritual es un acto de amor y dedicación. Para muchas abuelas, ver a sus nietos bien arreglados en un día tan señalado es un motivo de orgullo y felicidad. Además, les enseñan a comportarse con respeto durante las procesiones, inculcándoles desde pequeños la devoción y la importancia de la Semana Santa.

Buscar el mejor sitio para ver la procesión

Las abuelas andaluzas conocen los mejores rincones de la ciudad para disfrutar de la procesión. Muchas de ellas han pasado años perfeccionando su estrategia: llegar con horas de antelación, llevar una silla cómoda y situarse en lugares estratégicos donde puedan ver a sus imágenes favoritas sin agobios.

Para algunas, lo ideal es un balcón desde donde puedan ver la procesión con tranquilidad, mientras que otras prefieren estar a pie de calle para vivir el fervor de cerca. No es raro verlas emocionadas al paso de una imagen, haciendo el gesto de la cruz o lanzando una lágrima de devoción.

El Domingo de Ramos en Andalucía no sería el mismo sin las abuelas. Su papel como guardianas de las tradiciones familiares es fundamental para que estas costumbres no se pierdan con el paso del tiempo. Gracias a ellas, la Semana Santa sigue siendo una festividad llena de valores, emoción y unión familiar.

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