El final feliz de la manifestación de miles de jiennenses por la autonomía de Andalucía: "Fue emocionante"

POLÍTICA

Uno de los convocantes de la manifestación que dio paso al 28 F, Francisco Medina, la recuerda como un momento histórico en la provincia

Así ha sido el izado de la bandera de Andalucía y el desayuno molinero por el 28F

A la derecha: Cartel de manifestación. A la izquierda: el Ayuntamiento de Alcaudete colocando la bandera de Andalucía.
A la derecha: Cartel de manifestación. A la izquierda: el Ayuntamiento de Alcaudete colocando la bandera de Andalucía.

Jaén/Del verde de la aceituna al verde de la bandera de Andalucía que ondeó con ímpetu y alegría por las calles de Jaén llevada y arropada por agricultores, mayores, niños, militantes de los partidos, jóvenes, procedentes de todos los rincones de la provincia por una ‘Andalucía libre’. Fue el 4 de diciembre de 1977 y la causa de aquel referéndum de 1978 el 28 de Febrero, hoy, Día de Andalucía.

“Fue una de las manifestaciones más importantes que se han producido en la provincia de Jaén, a lo largo de su historia, de las más numerosas, de las más importantes y de las más significativas. No recuerdo algo así. La gente se echó a la calle, pidiendo que Andalucía tuviera su autonomía y que no podíamos ser menos que nadie en ese sentido”, recuerda Francisco Medina, que entonces tenía 20 años y era uno de los organizadores de aquella multitudinaria marcha que llenó de verdiblanco la ciudad.

"Fue emocionante porque se que veía a muchísimas personas mayores, los hombres y las mujeres del campo de nuestra provincia, reivindicándose, porque reivindicar la autonomía de Andalucía eran reivindicarse a uno mismo como persona con derecho, porque de siempre hemos tenido muchísimos deberes y hemos sido un pueblo y una gente muy trabajadora", cuenta Medina.

Hoy, la festividad del el Día de Andalucía se celebra por todo lo alto, el himno resuena con fuerza y da paso a la alegría y el orgullo de una tierra que luchó por reivindicar la autonomía y su identidad propia. Aunque para leer este presente hubo que escribir un pasado que costó, sudor, lágrimas y tristemente, sangre, con el asesinato de Manuel García Caparrós cuando se manifestaba pacíficamente en Málaga. Primero fue el convencimiento y pedagogía de muchos partidos del andalucismo, luego la manifestación del 4 de diciembre de 1977 y para culminar un referéndum con muchas barreras.

A punto estuvo de no ser en esas votaciones del día 28 de febrero de 1978. El Casino de la Exposición de Sevilla se convirtió para la Junta en el centro de seguimiento y recogida de datos. Allí, en una pizarra se fueron anotando los votos acumulados por provincias, Jaén y Almería se resistieron al sueño andaluz. Ambas provincias no consiguieron superar el 50 por ciento de los votos afirmativos de una normativa muy restrictiva, aunque la situación, finalmente, se pudo solventar.

Pese a un primer resultado no tan optimista como en otras regiones, Jaén había demostrado con contundencia su deseo de lograr la autonomía de Andalucía en la manifestación del 4 de diciembre donde más de 25.000 jiennenses, según los periódicos de la época y los recuerdos del propio Medina, acudieron desde diferentes municipios hasta la capital. La manifestación tal y como reflejó la convocatoria del cartel comenzó desde la Estación de Renfe a las 12:00 horas.

El lema fue “Andalucía será lo que los andaluces queramos que sea”. Se presentó ante el Gobierno Civil la solicitud para la manifestación con los textos que aparecerían en las pancartas: “Jaén por la Autonomía de Andalucía” y “Andalucía pide su autonomía”. En primera fila, una gran pancarta en la que figuraron las siglas de todos los partidos convocantes por orden alfabético. Y se añadía: “Las distintas fuerzas políticas integrantes de la Comisión Organizadora del Día de Andalucía han contraído el compromiso formal de que la única bandera que será portada y ondeada en la misma, será la bandera de Andalucía (verde, blanca y verde), rogando a los manifestantes, dada la responsabilidad contraída por los solicitantes y organizadores, se abstengan de portar cualquier otra bandera o símbolo distinto a este”.

Momento histórico

Se permitió colocar la bandera de Andalucía propuesta por Blas Infante, en los balcones de las diputaciones provinciales. Así se hizo, e incluso en los de los ayuntamientos de algunos pueblos, como en el caso de Alcaudete, del que se conservó testimonio gráfico. "Fue un momento histórico. No había nada más que ver las calles, los cientos y cientos de autobuses, de personas, de hombres, de mujeres, de niños, de niñas, de banderas de Andalucía. Fue impresionante. Miles y miles y miles de personas por las calles de Jaén reivindicándolo con sus pancartas lo que se nos había negado históricamente tanto a Jaén y Andalucía. Reivindicamos por eso, tener nuestro papel y ser protagonista de nuestra propia historia, de nuestro propio devenir histórico", expresa Medina.

El contexto socioeconómico que atravesaba la provincia en ese momento era de una desigualdad más acentuada que la actual, un hartazgo que obligó a miles de jiennenses a emigrar a otras comunidades, principalmente País Vasco o Cataluña, pero también fuera del país. De hecho, desde Barcelona cientos de andaluces, entre ellos jiennenses, se manifestaron por Andalucía. La poca industria que había se encontraba en Linares y la gran mayoría de personas se dedicaban al campo, donde las condiciones y ganancias no eran como las presentes.

La melodía que sonaba por los pueblos

Aunque en otras provincias las protestas fueron más sonoras, "Jaén dio el do de pecho". Medina recuerda con cariño y emoción aquellos años de lucha cuando era joven por los municipios de la provincia: "Jaén se reivindicó como una provincia absolutamente miembro y partícipe de lo que era Andalucía y de lo que es Andalucía. Íbamos por los pueblos haciendo campaña y hablando y comentando esto. La gente nos recibía con los brazos abiertos, las banderas de Andalucía ondeaban en los balcones. No se me olvidará nunca una melodía que poníamos en la megafonía en los coches, que decía: 'Andalucía, Andalucía nuestra. Se te nota en el alma el fin de la espera', Jaén estuvo en primera fila".

El movimiento andalucista abarcó de forma pacífica en Andalucía y Jaén asociaciones, colegios, barrios, asociaciones profesionales y la gran mayoría de partidos políticos. Desde pequeños a mayores sentían el arraigo de su tierra, el derecho a ser y la libertad de decidir. En el imaginario de cada andaluz puede asomarse a sus recuerdos y mirar la figura de su abuela o su madre sentada en la silla de esparto en la orilla de la puerta. Así lo retrató el pintor jiennense Carmelo Palomino con la silueta de una mujer mayor con un clavel rojo llamando a la autonomía con la frase "Cógela".

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