Cuando el robot aspirador se convierte en alguien de la familia y le ponemos nombre

Un robot aspirador
Un robot aspirador
Redacción

02 de abril 2025 - 09:01

Los robots aspiradores han dejado de ser simples electrodomésticos para convertirse en miembros de la familia en muchos hogares españoles. Así lo revela un estudio de la marca de tecnología para la limpieza del hogar Shark, que señala que el 61% de los españoles ha desarrollado un vínculo emocional con estos dispositivos hasta el punto de bautizarlos con nombres propios.

Los nombres más populares en España para estos pequeños ayudantes son Bicho, Lola y Manolito, mientras que en Europa y Oriente Medio predominan variantes de Robert, como Bob, Rob y Robbie. Esta tendencia es especialmente fuerte entre los millennials y la generación Z, quienes muestran una mayor inclinación por humanizar sus robots de limpieza.

Una relación cada vez más estrecha

El estudio destaca que el 44% de los españoles considera que su robot aspirador tiene su propia personalidad. Además, un 62% afirma que ponerle nombre hace que el dispositivo sea más agradable de usar, y un 79% señala que llamarlo por su nombre añade un toque de humor a las tareas del hogar.

Según Guy Laban, investigador postdoctoral en la Universidad de Cambridge, este fenómeno no es sorprendente. "Las personas están adoptando la tecnología en sus hogares de una manera más cercana y emocional. Nombrar a los robots refuerza la conexión afectiva con ellos, algo que se está volviendo cada vez más común en nuestra relación con la inteligencia artificial y la robótica doméstica", explica.

Más allá de los robots aspiradores

El estudio también revela que esta tendencia no se limita a los robots de limpieza. En toda Europa y Oriente Medio, el 14% de los encuestados ha puesto nombre a otros electrodomésticos, como portátiles, cafeteras o lavadoras. Esta humanización de la tecnología responde a una creciente integración de la robótica en la vida cotidiana.

Por su parte, Damian Woodward, director general de SharkNinja en Europa, destaca la importancia de esta conexión emocional en la innovación de la compañía. "Nos interesa seguir desarrollando productos que no solo sean eficientes, sino que también se integren en la vida de los consumidores de manera natural y afectiva", afirma.

Con la creciente adopción de la tecnología en los hogares y la evolución de la inteligencia artificial, es previsible que en los próximos años más personas continúen estableciendo lazos afectivos con sus dispositivos. ¿Seguirán siendo Bicho, Lola y Manolito los nombres favoritos en 2026? Solo el tiempo lo dirá.

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